EL LUNES POR LA MAÑANA
En la mañana, cuando recién intentaba organizar mis pensamientos, esa voz inhumana atacó.
Bajé las escaleras rápidamente mientras el ruido ensordecedor seguía.
El trayecto al trabajo: el murmullo de los niños opacó la voz. Pero cuando el silencio se apoderó de mí, arremetió cruelmente y me rendí.
No sé cuántas veces tengo que lidiar con esto; es como estar en una batalla tras otra dentro de mí.
Pero la valentía de ir por mí no se ha ido y me aplaudo por eso. Me muevo entre los escombros, me levanto lentamente, me sacudo el polvo, coloco todo en su lugar y empiezo de nuevo.
Pero la voz volvió mientras limpiaba el polvo, y quizá no eres lo suficientemente valiente para resistir. Dijo.
Me retó a tener un propósito para existir; entonces pensé en mi amigo, a quien tanto amo. Él me necesita. Esta vez me puse en segundo lugar. Sus carcajadas las escuché nítidas.
Y tú qué, me dijo mientras se reía.
Entonces mi narrativa empezó:
Sí, quizá me enfrasco mucho en la apariencia que se irá conmigo cuando muera, y tal vez muera temprano. La muerte será en mi cama, después de un sueño profundo. Finalmente, el encuentro añorado: la túnica blanca, la presencia divina, ver a los que ya se fueron, la mudanza, para nacer allá con ÉL. No será derrota, será ganancia. Si crees que la muerte duele, no. La tengo presente siempre.
Mi error fue ponerme a discutir con esa voz, sin tener en cuenta lo sensible que soy.
Hay más razones para estar viva, digo, entre sollozos. La sabiduría de ÉL es consuelo para mi vida. Cargar liviano y vivir el presente es algo que estoy practicando. Estoy entera aún y no hay manera de que me dejes en el piso. Es verdad, me has dejado hasta las trizas, pero me he levantado y sigo ocupándome de mí. Las lágrimas caen solas.
Si duele mucho, iré a mi círculo amado y ahí encontraré consuelo; me dirán que me aman, llorarán conmigo, sentiré sus abrazos y sus palabras.
Realmente no tengo que ir lejos; están aquí al lado. Soy más inquebrantable de lo que crees.
La voz insistió, cuestionando mis propias palabras. Lo de ser hermética y resolverlo sola. ¿Qué?
¿Qué crees que estoy haciendo ahorita? Aunque esté llorando, estoy acomodando todo lo que rompiste y lo voy a hacer una y otra vez. Tu éxito es dejarme en el piso y mi triunfo es no dejarme vencer. Vives porque te doy espacio. Pero soy mejor. Solo en dos cosas estoy de acuerdo contigo; en lo demás, no te equivoques: he hecho mucho por mí.
Después de esta afirmación, la voz inhumana se ha ido y la alegría de vivir está de vuelta.
12/09/2026
10:32 PM
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